Comunicado del Obispado de Alcalá de Henares
COMUNICADO DEL OBISPADO DE ALCALÁ DE HENARES
Martes, 15 de mayo de 2012
San Isidro
Este Obispado ha tenido conocimiento de la aprobación de la
moción, que ha
tenido lugar en el Excmo. Ayuntamiento de Alcalá de Henares, en virtud de
la cual –y citando incluso textos literales de documentos de la Santa Sede–
los partidos políticos UPyD, PSOE e IU censuran diversos aspectos de la Doctrina
Católica enseñada por Mons. Juan Antonio Reig Pla en su calidad de Obispo
Complutense. A la luz de estos hechos el Obispado de Alcalá de Henares quiere
dejar constancia de lo siguiente:
1. En primer lugar este Obispado quiere mostrar su respeto por todas las
personas, independientemente de su condición, y por todas las autoridades
legítimamente constituidas.
2. Este respeto por las personas e instituciones obliga a recordar la
inviolabilidad del derecho humano fundamental a la libertad religiosa. Ninguna
institución humana está legitimada para juzgar y, menos aún, impedir que
se enseñen los contenidos de la Doctrina Católica. Además, cuando tal juicio
e intento de conculcar la libertad religiosa procede formalmente de una institución
política, se produce una triste e intolerable violación de los Derechos Humanos
y del principio de separación Iglesia-Estado.
3. La Diócesis de Alcalá de Henares confiesa todos y cada uno de los artículos
de la Fe y la Moral Católicas, también en lo que se refiere a las personas
con atracción sexual por el mismo sexo y la acogida pastoral que se les debe
desde el amor y la verdad, a la inclinación homosexual propiamente dicha,
a los actos homosexuales y a la imputabilidad referida a los mismos. Dicha
doctrina puede consultarse en el Catecismo de la Iglesia Católica y en otros
documentos de la Iglesia (ver en:
www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html).
4. Nuestro padre y pastor, el Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan
Antonio Reig Pla, siempre ha enseñado, con caridad y verdad, la Doctrina
Católica; y así seguirá haciéndolo, con la gracia de Dios.
5. Invitamos a todos los católicos a orar por la libertad religiosa y
los demás derechos humanos en España, por nuestro pastor Mons. Juan Antonio
Reig, y por todos aquellos que –sin juzgar su intención– lo persiguen por
causa de la justicia.
PERSECUCIÓN A LA
IGLESIA Y
AL OBISPO DE
ALCALÁ DE HENARES
Con estas líneas deseamos dejar
constancia pública de nuestra adhesión a toda la Doctrina Católica y en
particular a la enseñada por el Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio
Reig Pla, en su Iglesia Catedral, con ocasión de la homilía de los Oficios de
la Pasión del Señor del pasado Viernes Santo (6 de abril de 2012); homilía en
la que instruyó a los fieles sobre la malicia del pecado que destruye a las
personas (poniendo ejemplos concretos), sobre el perdón y la misericordia de
Dios que se nos ofrece a todos en la cruz de Cristo, y sobre el sentido del
sufrimiento humano.
También queremos dejar constancia
de nuestra adhesión y aprecio en Cristo a la persona y ministerio de nuestro
padre y pastor Mons. Juan Antonio Reig Pla, ejemplo de fidelidad y amor a Dios,
al prójimo – especialmente a los que más sufren–, a la Iglesia y a su cabeza
visible el Santo Padre Benedicto XVI.
Por otra parte lamentamos
profundamente los intentos, por parte de algunas instituciones y algunos lobbys,
de limitar el derecho humano fundamental a la libertad religiosa y de
violar el principio de separación Iglesia-Estado.
Debemos indicar que nuestro
Obispo está siendo perseguido, por algunas instituciones civiles y algunos medios
de comunicación, por enseñar diversos aspectos de la Doctrina de la Iglesia, y
en particular por recordar algunos textos contenidos en el Catecismo de la
Iglesia Católica (nn. 2357, 2358, 2359 y 1860) y en un documento del Pontificio
Consejo para la Familia titulado «Sexualidad Humana: Verdad y Significado (n.
104)». Como expresión de nuestra solidaridad y adhesión pública a la Iglesia, a
su cabeza visible el Papa Benedicto XVI y a nuestro Obispo Mons. Reig Pla transcribimos
literalmente ambos textos:
Catecismo de la Iglesia
Católica, nn. 2357, 2358, 2359 y 1860
«Castidad y homosexualidad
2357 La homosexualidad designa
las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual,
exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy
variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en
gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta
como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co
6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos
homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina
de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural.
Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera
complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún
caso.
2358 Un número apreciable de
hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas.
Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de
ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y
delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta.
Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si
son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que
pueden encontrar a causa de su condición.
2359 Las personas homosexuales
están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que
eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad
desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse
gradual y resueltamente a la perfección cristiana.»
«1860. La ignorancia
involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta
grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están
inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las
pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta,
lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado
más grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal.»
Pontificio Consejo para la
Familia
Sexualidad Humana: Verdad y
Significado (n. 104)
«(…) Muchos casos, especialmente
si la práctica de actos homosexuales no se ha enraizado, pueden ser resueltos
positivamente con una terapia apropiada. En cualquier caso, las personas en
estas condiciones deben ser acogidas con respeto, dignidad y delicadeza,
evitando toda injusta discriminación. Los padres, por su parte, cuando
advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna
manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la
ayuda de personas expertas y calificadas para proporcionarle todo el apoyo
posible. (…)»
Por último, os invitamos a elevar
oraciones a Dios por la libertad religiosa en España, por nuestro pastor Mons.
Juan Antonio Reig y por todos los que persiguen a quienes enseñan y desean ser
fieles a la Doctrina Católica. Que Dios nos bendiga a todos.»
Más información:
www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html